2ª FASE TRATAMIENTO EXPERIMENTAL CONTRA EL TRONCHAESPIGAS 2008 

       El tratamiento se realizó sobre la misma superficie del año pasado,  en los municipios de Parada de Arriba y Carrascal de Barregas, con un total de 1.545 has. en coto redondo de 45 propietarios y con tres enclavados que corresponden a las zonas urbanas de las localidades de Parada de Arriba, Carrascal y Barregas.

       En 1.200 hectáreas se aplicó Clorpirifos vehiculado con aceite de soja en dosis de 1 Litro de Clorpirifos y 1 Litro de aceite por hectárea. En las 400 restantes se realizó una aplicación de Malatión ULV en dosis de 1 Litro/ Ha.

       El tratamiento se llevó a cabo en los primeros días del mes de mayo, con unas buenas condiciones climatológicas.

       EFECTOS Y CONCLUSIONES.

       Inicialmente los efectos del tratamiento fueron indiscutibles y como ejemplo pudimos ver cómo moría un Calamobius filum (una de las especies de tronchaespigas) tan sólo hora y media después de pasar la avioneta aplicando el producto.

      A mediados de mayo volvieron a aparecer individuos de Trachelus  y Cephus, nunca de Calamobius, pero de forma puntual. En la zona no tratada la presencia de individuos es similar, salvo en una de las parcelas controladas, situada en Doñinos (a unos 500m de la zona tratada) en la que se han encontrado más individuos. A fecha de 31 de mayo no se observaban daños, lo cual indica que el tratamiento puede haber sido fuertemente efectivo, ya que en zonas no tratadas se empiezan a observar espigas afectadas.

       Es de destacar que en ningún momento las trampas cromotrópicas han sido de utilidad, ya que ni cuando más individuos se estaban recogiendo con la manga entomológica (1 de mayo), se pudieron recoger individuos en las trampas.

        En el momento de la cosecha, sin embargo, se observa un daño en trigo superior al esperado, con densidades de hasta 15 espigas por metro cuadrado en la zona tratada, lo que supone una pérdida del 4 al 5% de cosecha. Este dato, frente a los porcentajes peritados en años anteriores al tratamiento del 35% y frente a los daños en zonas no tratadas del 9 al 10% nos hace entender que hemos tenido un relativo éxito en el tratamiento. Hay que tener en cuenta que la zona tratada es la que presentaba una mayor virulencia de la plaga, por lo que conseguir una afectación inferior a otras zonas próximas puede considerarse un éxito.

         Como conclusión se puede deducir que el tratamiento tiene gran efectividad siempre que se consiga acertar con el momento óptimo del tratamiento y realizar un tratamiento generalizado, ya que se observa un fuerte efecto borde, por lo que el tratamiento de parcelas aisladas no resultará eficaz.